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El Principito

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En el año 2017, Marcelo es invitado por Editorial Planeta para realizar una versión ilustrada de la maravillosa obra "El Principito" de Antoine Sanit-Exupery.

Siendo su libro favorito y con una gran emoción, luego de analizar el proyecto varias noches, Marcelo decide no solo ilustrar sino llevar el proyecto a tridimensional y desarrollar esculturas que posteriormente fueron fotografiadas por la gran fotógrafa peruana Lucía Arana.

A fines de ese mismo año se lanza el libro en dos versiones, una de colección y otra de bolsillo. El lanzamiento se realiza en Galería Indigo, siendo esta una de las exposiciones más exitosa y concurrida en la historia del artista.

El 50% de lo recaudado fue donado a Magia, Asociacion sin fines de lucro que se dedica a dar un hogar a los niños con cancer y sus familias mientras realizan sus tratamientos en Lima.

Este proyecto es uno de los mas gratificantes y de mayor aprendizaje que Marcelo ha enfrentado a la fecha.

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"Si su celebridad como obra maestra de la literatura infantil es incuestionable, lo es también el hecho de que debe tratarse del único libro del mundo cuyo título trae consigo, inevitablemente, una única imagen inconfundible e inolvidable. Porque si Alicia en el País de las Maravillas o Las aventuras de Tom Sawyer, por citar solo dos ejemplos al vuelo, nos ponen delante de universos de fantasía y aventura, enriquecidos sin duda por las ediciones ilustradas que sucedieron a las primeras, la sola mención de El Principito, nos pone delante de los ojos a su bello, melancólico y enigmático protagonista en la visión canónica plasmada por el propio autor. Porque dibujándolo y pintándolo junto con los demás personajes y los paisajes de su minisistema planetario, Antoine de Saint-Exupéry se resguardó bien de que cualquier otro ilustrador lo hiciera. Y bosquejándolos en ese estilo que traza retratos sucintos o caricaturales de sus personajes, llegando incluso a esbozar descripciones “taquigráficas” del paisaje – como aquel del lugar donde desapareció El Principito, el último del libro – Saint-Exupéry se vuelve inimitable. Y premonitorio también pues, él mismo, que no solo ejercía el oficio de aviador militar, desapareció mientras efectuaba un largo sobrevuelo hacia el centro de Europa. Y al desaparecer para siempre, dotó a su propio libro – del cual nunca pudo ver una edición impresa – de un epílogo más melancólico que trágico: parece que encontrar la muerte pilotando una aeronave, sin dejar rastro pero sí un libro como el que comentamos nos garantiza la inmortalidad.

Pero el efecto de El Principito, como el de todas las obras maestras, no se agota con la lectura que hicimos de niños sino que se renueva con cada relectura, por más distraída que ésta sea. Y este libro en particular nos revela algo maravilloso incluso cuando hemos llegado a convertirnos en esto que somos, unas ordinarias “personas mayores”: no se trata de un relato para niños. Muy por el contrario, caemos en la cuenta de que gracias a sus símbolos intuimos desde muy temprano lo que era una metáfora y nos preparó con metáforas – a veces enigmáticas – sobre aquello que tarde o temprano deberíamos enfrentar: la amistad, el amor, la soledad y la ausencia. Y nos dejó una premisa – casi un verso – que dice más que todos los evangelios: “Lo esencial es invisible a los ojos”. 

 Cuando Marcelo Wong me contó que había asumido el reto de modelar y llevar a la tridimensionalidad los personajes, locaciones y utilería que pueblan este libro originalmente ilustrado me quedé paralizado y pensé en lo complicado del reto que iba a asumir pues, ¿cómo iba a poder competir con el hechizo de las acuarelas realizadas por el propio autor? Y sobre todo ¿cómo iba a poder preservar su propio estilo escultórico sin dejarse invadir por la austera pero poderosa estética de Saint-Exupéry?

Como debí suponerlo, mi preocupación fue innecesaria, ya que Marcelo consiguió traer con éxito a este mundo tangible a cada uno de los protagonistas, locaciones y “utilería” que articulan el universo etéreo – y acuarelado – que habita las páginas de ese libro inspirado por un intelecto superior." 

Manuel Munive Maco. -Curador

Octubre, 2017

 

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